Evangelización, Iniciación Cristiana
Y
Conversión del Corazón
Lori Harris
L a memoria y la imaginación nos dan nuestro único acceso al pasado.
Durante el proceso de Iniciación Cristiana, el candidato ha tomado un año completo de catequesis; aprendiendo las verdades fundamentales de la fe, hablando y discutiendo, razonando y relacionando las verdades de la fe con su propio entendimiento de Jesús
y la Iglesia. Ellos han preparado sus mentes para recibir las gracias
que los sacramentos de la Iglesia les traerán, pero el proceso de
evangelización solamente se puede completar cuando la persona ha tenido una conversión verdadera del corazón. El conocimiento que ha sido plantado
en la mente debe profundizarse/interiorizarse dieciocho pulgadas y
para siempre marcar un cambio, un cambio que mostrará a aquellos que no conocen a Dios, cómo es una relación con Jesús.
La evangelización es continua y después de una conversión verdadera del corazón, la relación con Cristo debe continuar siendo nutrida. Ya sea que los candidatos vengan a la Iglesia a través del matrimonio o como convertidos a la fe o por alguna otra razón. La catequesis les ha dado una “mente” por la fe, pero solo un “corazón” por la fe los hará fuertes- deseando la carne de la Palabra que la iglesia tiene para ofrecer, y no solo la leche.
(Pero yo, hermanos, no me puedo hablarles como a personas espirituales, sino como a personas “carnales”, como a niños en Cristo. Les di leche y no alimento sólido, porque no estaba a su alcance, ni siquiera ahora, pues continúan siendo carnales. Corintios 3:1-3)
La preparación para la Confirmación debería tener como meta conducir al Cristiano a una unión más íntima con Cristo, a una familiaridad más viva con el Espíritu Santo-su acción, sus dones, y sus llamadas-a fin de poder asumir mejor las responsabilidades apostólicas de la vida cristiana (CCC’1309)
La confirmación es el comienzo de un caminar con el Señor, continuo y siempre avanzando hacia lo alto, hacia un llamado a la santidad. Una relación con Jesús nunca significó actuar como de costumbre, sino una vida de convicción y cambio, un programa de renovación y relación diaria con un Salvador vivo. Nosotros, la Iglesia debemos ser Piedras Vivas, que dirigen a otros a la Cruz de Cristo.
Un Retiro para los Candidatos y sus Padrinos debería incluir esta vida facilitando un cambio guiado por laicos para laicos. La mayoría de las veces, los candidatos ya habrán tenido un año completo de la religión. Servirse el uno al otro es lo que los laicos están llamados a hacer y causará
unidad para desarrollarse en el Cuerpo. Relaciones y razones similares
por venir a la Iglesia pueden ser compartidos en un ambiente tipo
retiro que puede incluir padrinos y candidatos por decanato o al menos
varias parroquias en la misma área. Teniendo una conducta abierta que permita la discusión y el intercambio personal con cada uno ayudará a ablandar más
el corazón de la persona para recibir todo lo que Dios tiene para ellos
a través de las gracias que la Iglesia tiene para ofrecer.
Organizar un retiro en fin de semana con historias de conversión y testimonios de convertidos o Católicos de cuna quienes han tenido una conversión verdadera del corazón puede hacer que el candidato sienta hambre por la Eucaristía y una preocupación por la plenitud de la Iglesia que ellos experimentarán en la Confirmación.
LA GENTE necesita una conversión del corazón. Dios ve a todas personas igual. El no ve candidatos Católicos o no Católicos, protestantes o Católicos de cuna. El ve a una persona con necesidad de un Salvador y eso es lo que a nosotros nos gustaría ofrecer en un retiro decanato por decanato.
Los
equipos Kerygma y el comité de evangelización pueden organizar estos
tipos de fines de semana y coordinar una conversión y no un programa.
Cuando un candidato reflexiona sobre sus memorias, ellos sabrán que Dios los salvó y les dio lo mejor, al prepararse para su Confirmación en la Iglesia.
Alan y Lori Harris 903-343-3567